Básicamente, Braudel -representante del movimiento de historiografía llamado Escuela de los Annales- propone el manejo de 3 tiempos históricos: el de larga duración (la descripción y análisis de las costumbres, lo que llama "vida material" de la gente), el de las coyunturas (ocupaciones de unos países sobre otros, bloqueos o auges comerciales, etc.) y finalmente, el de los episodios (los grandes acontecimientos que conforman la historia tradicional y que, sin embargo, duran poco).Al comienzo de este breve texto, Braudel aclara:
“Un pasado multisecular, muy antiguo y muy vivo, desemboca en el tiempo presente al igual que el Amazonas vierte en el Atlántico la enorme masa de sus turbias aguas”.
Braudel se propuso unir la historia económica a la historia mundial, y como resultado erigió una crítica brillante al capitalismo (mucho deberían de aprenderle los perredistas que intentan criticar el modelo económico vigente... ).
Para comenzar, parte del estudio de la "vida material", es decir, del conjunto de inercias invisibles que ocupan gran parte de la vida de todas las personas, pues éste es la base sobre la cual se sostiene la economía. "He querido ver y mostrar este conjunto de historia —generalmente mal apreciado— vivido de forma mediocre, y sumergirme en él, familiarizarme con él", escribe acerca de la vida material.
Y la vida material se nutre de la economía de mercado, que no es otra cosa que aquélla basada en el intercambio de bienes y servicios entre productor y consumidor... pero, ¿cómo distinguir aceptablemente el capitalismo de la economía de mercado?
Para responderlo, el historiador esboza 2 tipos de economía de mercado:
Los de tipo A son los intercambios cotidianos, locales o a corta distancia, rutinarios, previsibles, abiertos; se da entre campesinos, artesanos (productores) y clientes. De vez en cuando hay un intermediario entre el cliente y el productor... Este hombre puede influir en los precios, subiéndolos al almacenar mercancía para provocar escasez; incluso puede ser un revendedor que le compre barato al campesino a la salida del pueblo, para vender luego más caro. Y esta práctica puede generalizarse. Es el intercambio del tipo B.
En cuanto nos elevamos en jerarquía de los intercambios, predomina el tipo B. A lo largo de la historia, surgen evidencias de la proliferación de un tipo de intercambio con intermediarios, donde la competencia no juega ningún papel, sino que los precios varían en función de intereses de esos intermediarios. El mercader o intermediario cuenta con 2 ventajas: es el único que conoce el “mercado”, es decir, tanto al productor como al consumidor, y es el que tiene el efectivo o dinero para pagar la mercancía. Pronto ese intermediario contará con otro, y luego con otro… mientras más largas son las cadenas de intermediación, se ve con más claridad el capitalismo. La acumulación de capital crece, pues la cadena se va a donde estén los mayores beneficios; el comercio a larga distancia se queda en pocas manos (capitalistas), mientras que el local descansa en múltiples manos.
Entonces, resumiendo, hay 2 tipos de intercambio, uno competitivo, elemental y transparente; otro, superior, sofisticado y dominante. La esfera del capitalismo se sitúa en el segundo. Todo se sostiene sobre la base de la vida material, pero son distintos. "Todo capitalismo está hecho a la medida de las economías que le son subyacentes".
Otra característica del capitalismo es que "es impensable sin la complicidad activa de la sociedad", es decir, una gran masa que permita a unos pocos ostentar y acumular riqueza. "Los éxitos individuales deben inscribirse casi siempre en el activo de las familias vigilantes, atentas y consagradas a incrementar poco a poco su fortuna y su influencia".
La sociedad capitalista requiere que la propiedad y los privilegios sociales estén “relativamente a salvo”. Pero, aclara, el capitalismo no inventó las jerarquías, sino que las utiliza. Las jerarquías han estado ahí desde antes y la prueba es que los países no capitalistas no han podido suprimirlas.
Concluye Braudel que el capitalismo, desde entonces, no ha cambiado (obviamente, esto fue publicado en 1977).
Lo cierto es que, como observa este autor, el capitalismo:
1. Sigue apoyándose en la explotación de los recursos y posibilidades internacionales.
2. Sigue contando con monopolios; es decir, la organización impera sobre el mercado (los precios no los fija la libre competencia).3. Persiste aún la división: vida material, economía de mercado y capitalismo.
En resumen, no nos dejemos engañar cuando algún economista o político vehemente nos quiera vender gato por liebre, diciéndonos que la economía de mercado sí que funciona y que tiene su propia lógica, y que bla, bla... Porque no son lo mismo.
Para leer el libro:
http://www.fing.edu.uy/catedras/disi/ctysociedad/Materiales%202009/Fernand%20Braudel_La%20Dinamica%20del%20Capitalismo.pdf

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