Me apresto a estudiar un doctorado en ciencias sociales. Este blog es por diversión, pero guardo la humilde pretensión de que a alguien le guste, le sea útil o por lo menos le provoque algo. Gracias por leerme, aunque sea sólo por casualidad.
jueves, 9 de diciembre de 2010
lunes, 6 de diciembre de 2010
Una beca, por favor
Estamos a punto de terminar el primer semestre y la beca de Conacyt no ha llegado.
El proceso fue largo: hubo que esperar semanas y semanas entre cada trámite. Finalmente, somos más de 12 mil nuevos becarios, así que imagino el porqué de la tramitología. Lo que no entiendo es la tardanza para realizar el primer depósito. Estamos todos verdaderamente viviendo como estudiantes. Se acabaron los ahorros. Las deudas están al tope. Imagino lo angustioso que debe ser estar esperando el dinero cuando se vive fuera del país... ya me tocó vivirlo durante algunos meses en España. Pero el sufrimiento no es menor cuando se queda uno en su casa: de todos modos hay que pagar recibos y hay que hacer algo. ¡No se queda uno encerrado todo el día para leer! Entre libro y libro, al menos hay que salir a comprar un elote con chile para distraerse , ¿no?
La vida de estudiambre, tras haber probado las mieles de la vida asalariada, me está augurando una blanca y austera Navidad.
El proceso fue largo: hubo que esperar semanas y semanas entre cada trámite. Finalmente, somos más de 12 mil nuevos becarios, así que imagino el porqué de la tramitología. Lo que no entiendo es la tardanza para realizar el primer depósito. Estamos todos verdaderamente viviendo como estudiantes. Se acabaron los ahorros. Las deudas están al tope. Imagino lo angustioso que debe ser estar esperando el dinero cuando se vive fuera del país... ya me tocó vivirlo durante algunos meses en España. Pero el sufrimiento no es menor cuando se queda uno en su casa: de todos modos hay que pagar recibos y hay que hacer algo. ¡No se queda uno encerrado todo el día para leer! Entre libro y libro, al menos hay que salir a comprar un elote con chile para distraerse , ¿no?
La vida de estudiambre, tras haber probado las mieles de la vida asalariada, me está augurando una blanca y austera Navidad.
miércoles, 22 de septiembre de 2010
Cualquiera opina
Cualquiera puede opinar, porque -para hacerlo- sólo hay que tener sentido común. Pero en aquello que juzgamos siempre se cuela una buena dosis de nuestros propios prejuicios, por más que realmente nos hayamos sentado a pensar en el asunto (cosa ya de por sí difícil, porque con este ritmo de vida solemos pensar mientras conducimos o entre camión o camión, entre quienes usan el democrático transporte público). Por eso, de verdad, me llama la atención la ligereza con que opinamos acerca del recién adquirido derecho de las parejas homosexuales para adoptar, en el Distrito Federal. Y, a diferencia de otros temas que también abordamos con ligereza (el combate al crimen, la pobreza, los pueblos indígenas, las elecciones, etc.), en el tema de la adopción por parejas homosexuales opinamos con mucha seguridad, como si estuviéramos situados en un olimpo moral o normal (como si la normalidad existiera).
Y el argumento de que la familia no debe cambiar, es el que menos comprendo. Para empezar, las familias siempre han cambiado, a lo largo de la historia. Es una verdad bien documentada por antropólogos, sociólogos y hasta economistas, porque las familias varían mucho en función del modo de vida o de la cultura material. Ahora mismo, en México, las familias están transformándose con la migración de los hombres hacia Estados Unidos. Otra cosa, el ideal de la familia nuclear que conocemos actualmente, apenas se puso de moda tras la revolución industrial. Y ya cambió hace años, con la entrada de las mujeres al mercado laboral. No estoy afirmando que da lo mismo hacia qué dirección cambien las familias, sino que el argumento en sí mismo de que la familia es única y debe permanecer, es falso.
Y para rematar, lo que creo más importante es que la familia que fundó a la sociedad -o que es la base de la sociedad- no es la de mami, papi e hijitos, sino la de un hombre, su hermana y el hombre que desposa a ésta. Lean a Lévi-Strauss si no me creen. Hace poco dijo uno de mis profes que si todos leyéramos a Lévi-Strauss no habría debate sobre la familia ideal.Respecto a la situación de los hijos de las parejas gays, más que consultar a un psicólogo, me parece relevante revisar las investigaciones que al respecto se han hecho, porque no reflejan posiciones teóricas, sino que se acercan más a las realidades (en todo caso, consultar a un psicólogo que haya tenido práctica clínica con este tipo de familias, sería relevante). ¿Cómo viven los niños adoptados por familias homoparentales?, ¿es cierto que crecerán aislados de la sociedad? Ésta es una de las investigaciones que encontré (que tampoco son muchas) y fue realizada en Andalucía y Madrid. México no es España, definitivamente. Pero la verdad es que en nuestro país aún no se ha avanzado en el conocimiento del tema, porque sencillamente no tenemos los antecedentes.
“Las familias homoparentales y sus redes de apoyo social” (fragmento)
Ya vimos que la red social que envuelve a estas familias es ciertamente variada, puesto que es posible encontrar en ella personas con las que se mantienen lazos familiares o de amistad, al tiempo que personas heterosexuales y homosexuales.
Nos habíamos propuesto conocer cómo es el entorno social de estas familias, si son familias aisladas o integradas en la sociedad. Entendemos que nuestros datos han dado una respuesta bastante clara a esta pregunta: las familias que hemos estudiado están bastante integradas en la sociedad. Esto es lo que puede deducirse a partir de los distintos datos obtenidos, que pueden resumirse así: estos padres y madres disponen de una red de personas amplia y variada, con las que mantienen relaciones frecuentes y que les prestan apoyo suficiente.
Como veíamos, la amplitud media de la red de personas de que disponían estos padres y madres estaba justamente en el promedio de la sociedad española (10,8 elementos de la red social), de acuerdo con la baremación de Guimón et al. (1985, cit. en Díaz Veiga, 1990) y, si esto es relevante, no lo es menos que un cierto número de estas personas tengan ellas mismas hijos o hijas. Todo esto se vuelve particularmente valioso cuando se tienen criaturas, dado que surgen muchas situaciones en las que hay que tomar decisiones o en las que se puede necesitar un cierto apoyo instrumental o emocional (por ej., hay que decidir el centro escolar de una criatura, ésta se encuentra enferma, su padre o su madre está en una situación personal complicada o, sencillamente, ha de ausentarse de la ciudad por motivos laborales, etc.) En estas y otras situaciones que surgen con bastante frecuencia cuando se cría y educa a hijos o hijas, resulta especialmente importante disponer de una red de personas en las que confiar y a las que poder acudir (Palacios et al, 1998).
(…)
Nos parecieron también muy interesantes los datos que indicaban que un 60% de las familias homoparentales conocían a otras en las mismas circunstancias y que, además, este contacto aparentemente agradara a sus hijos e hijas, al tiempo que favoreciera las conversaciones en casa con respecto a los aspectos en común de estas familias. Creemos que estos datos son esperanzadores puesto que nos hablan de que en un grupo amplio de las familias estudiadas, niños y niñas tienen la oportunidad de conocer a otros en las mismas circunstancias y, por tanto, vivir su situación con menor sensación de excepcionalidad. (…) En cualquier caso, nos parece que estos datos apuntan hacia la necesidad de promover cauces de encuentro entre las familias homoparentales, experiencias que de hecho se han puesto en marcha en algunas ciudades (Madrid, Barcelona, Valencia) y que en otros países han demostrado ejercer un papel importante (Patterson, 2002).
En definitiva, nos parece que los y las profesionales del trabajo social deben acercarse a las familias homoparentales libres de los prejuicios que una parte de nuestra sociedad mantiene con respecto a ellas, puesto que no tenemos razones para pensar que constituyen contextos de desarrollo más desamparados o aislados que los formados por las familias heteroparentales.
GONZÁLEZ, María del Mar; SÁNCHEZ, María Ángeles (2003). “Las familias homoparentales y sus redes de apoyo social”, en la revista “Portularia”, número 3, pp. 207 – 220. Universidad de Huelva. http://rabida.uhu.es/dspace/bitstream/handle/10272/152/b15148282.pdf?sequence=1
jueves, 19 de agosto de 2010
¿Por qué no nos enseñaron así la Historia?
Acabo de leer "La dinámica del Capitalismo" (1977), del historiador francés Fernand Braudel (1902-1985). La lectura es tan disfrutable que casi podría calificarla como alucinante. ¿Por qué no nos enseñaron nuestra historia de esta manera, en México?
Básicamente, Braudel -representante del movimiento de historiografía llamado Escuela de los Annales- propone el manejo de 3 tiempos históricos: el de larga duración (la descripción y análisis de las costumbres, lo que llama "vida material" de la gente), el de las coyunturas (ocupaciones de unos países sobre otros, bloqueos o auges comerciales, etc.) y finalmente, el de los episodios (los grandes acontecimientos que conforman la historia tradicional y que, sin embargo, duran poco).
Al comienzo de este breve texto, Braudel aclara:
3. Persiste aún la división: vida material, economía de mercado y capitalismo.
En resumen, no nos dejemos engañar cuando algún economista o político vehemente nos quiera vender gato por liebre, diciéndonos que la economía de mercado sí que funciona y que tiene su propia lógica, y que bla, bla... Porque no son lo mismo.
Para leer el libro:
http://www.fing.edu.uy/catedras/disi/ctysociedad/Materiales%202009/Fernand%20Braudel_La%20Dinamica%20del%20Capitalismo.pdf
Básicamente, Braudel -representante del movimiento de historiografía llamado Escuela de los Annales- propone el manejo de 3 tiempos históricos: el de larga duración (la descripción y análisis de las costumbres, lo que llama "vida material" de la gente), el de las coyunturas (ocupaciones de unos países sobre otros, bloqueos o auges comerciales, etc.) y finalmente, el de los episodios (los grandes acontecimientos que conforman la historia tradicional y que, sin embargo, duran poco).Al comienzo de este breve texto, Braudel aclara:
“Un pasado multisecular, muy antiguo y muy vivo, desemboca en el tiempo presente al igual que el Amazonas vierte en el Atlántico la enorme masa de sus turbias aguas”.
Braudel se propuso unir la historia económica a la historia mundial, y como resultado erigió una crítica brillante al capitalismo (mucho deberían de aprenderle los perredistas que intentan criticar el modelo económico vigente... ).
Para comenzar, parte del estudio de la "vida material", es decir, del conjunto de inercias invisibles que ocupan gran parte de la vida de todas las personas, pues éste es la base sobre la cual se sostiene la economía. "He querido ver y mostrar este conjunto de historia —generalmente mal apreciado— vivido de forma mediocre, y sumergirme en él, familiarizarme con él", escribe acerca de la vida material.
Y la vida material se nutre de la economía de mercado, que no es otra cosa que aquélla basada en el intercambio de bienes y servicios entre productor y consumidor... pero, ¿cómo distinguir aceptablemente el capitalismo de la economía de mercado?
Para responderlo, el historiador esboza 2 tipos de economía de mercado:
Los de tipo A son los intercambios cotidianos, locales o a corta distancia, rutinarios, previsibles, abiertos; se da entre campesinos, artesanos (productores) y clientes. De vez en cuando hay un intermediario entre el cliente y el productor... Este hombre puede influir en los precios, subiéndolos al almacenar mercancía para provocar escasez; incluso puede ser un revendedor que le compre barato al campesino a la salida del pueblo, para vender luego más caro. Y esta práctica puede generalizarse. Es el intercambio del tipo B.
En cuanto nos elevamos en jerarquía de los intercambios, predomina el tipo B. A lo largo de la historia, surgen evidencias de la proliferación de un tipo de intercambio con intermediarios, donde la competencia no juega ningún papel, sino que los precios varían en función de intereses de esos intermediarios. El mercader o intermediario cuenta con 2 ventajas: es el único que conoce el “mercado”, es decir, tanto al productor como al consumidor, y es el que tiene el efectivo o dinero para pagar la mercancía. Pronto ese intermediario contará con otro, y luego con otro… mientras más largas son las cadenas de intermediación, se ve con más claridad el capitalismo. La acumulación de capital crece, pues la cadena se va a donde estén los mayores beneficios; el comercio a larga distancia se queda en pocas manos (capitalistas), mientras que el local descansa en múltiples manos.
Entonces, resumiendo, hay 2 tipos de intercambio, uno competitivo, elemental y transparente; otro, superior, sofisticado y dominante. La esfera del capitalismo se sitúa en el segundo. Todo se sostiene sobre la base de la vida material, pero son distintos. "Todo capitalismo está hecho a la medida de las economías que le son subyacentes".
Otra característica del capitalismo es que "es impensable sin la complicidad activa de la sociedad", es decir, una gran masa que permita a unos pocos ostentar y acumular riqueza. "Los éxitos individuales deben inscribirse casi siempre en el activo de las familias vigilantes, atentas y consagradas a incrementar poco a poco su fortuna y su influencia".
La sociedad capitalista requiere que la propiedad y los privilegios sociales estén “relativamente a salvo”. Pero, aclara, el capitalismo no inventó las jerarquías, sino que las utiliza. Las jerarquías han estado ahí desde antes y la prueba es que los países no capitalistas no han podido suprimirlas.
Concluye Braudel que el capitalismo, desde entonces, no ha cambiado (obviamente, esto fue publicado en 1977).
Lo cierto es que, como observa este autor, el capitalismo:
1. Sigue apoyándose en la explotación de los recursos y posibilidades internacionales.
2. Sigue contando con monopolios; es decir, la organización impera sobre el mercado (los precios no los fija la libre competencia).3. Persiste aún la división: vida material, economía de mercado y capitalismo.
En resumen, no nos dejemos engañar cuando algún economista o político vehemente nos quiera vender gato por liebre, diciéndonos que la economía de mercado sí que funciona y que tiene su propia lógica, y que bla, bla... Porque no son lo mismo.
Para leer el libro:
http://www.fing.edu.uy/catedras/disi/ctysociedad/Materiales%202009/Fernand%20Braudel_La%20Dinamica%20del%20Capitalismo.pdf
viernes, 13 de agosto de 2010
Ciudadanía y género en la democracia

Durante la primera semana de clases, tendremos la visita de Alberto Aziz Nassif, investigador del CIESAS y autor de numerosos libros sobre democracia y ciudadanía, todo enmarcado en la transición democrática que vive México. En estos días leí la reseña que el mismo Aziz escribió sobre el libro “The citizens debates. A reader”, de Gershon Shafir. Y ya que estaba con Aziz, leí la reseña de su libro “México al inicio del siglo XXI", escrita por Alicia Ziccardi (investigadora de la UNAM). Los libros se los debo. Mientras tanto, va una síntesis de las reseñas. Me pareció todo por demás interesante; además tiene que ver con mi tesis, el tema es muy amplio y por lo tanto, retador. Da para divertirse durante los 3 años que dura el doctorado, y hasta más.
Los temas abordados en cada texto mantienen una relación de parentesco. Ciudadanía y democracia son dos conceptos que, con un poco de sentido común, sabemos que están unidos, pero con la lectura de estas reseñas nos damos cuenta de que no puede existir uno sin el otro.
El texto de Shafir, de acuerdo con la reseña escrita por Aziz Nassif, presenta un recuento histórico sobre la ciudadanía, como una construcción conceptual y social que ha ido cambiando a lo largo del tiempo: desde la visión de los griegos, pasando por el imperio romano y las ciudades medievales. Llega luego a la tradición liberal y, en este punto, da cuenta del debate entre liberales y comunitaristas (Adrián Oldfield, entre estos últimos): mientras que los primeros defienden el pluralismo, la libertad individual y la separación Iglesia – Estado, los segundos señalan que una sociedad democrática moderna debe estar organizada en torno a una idea sustancial de bien común, y que la participación en la comunidad debería estar por encima de la libertad individual... un debate aún vigente, ¿no es así?
Esto lleva a discutir si la ciudadanía es una condición dada, preexistente al nacer en determinada sociedad, o si debe irse construyendo mediante la participación en esta sociedad. Un concepto más elaborado es el de la posición socialdemócrata (T. H. Marshall), según la cual, la ciudadanía es como un pastel de tres capas: primero están los derechos civiles, que son básicos y su universalidad habría quedado determinada desde principios del siglo XX; luego fueron reconocidos los derechos políticos, que alcanzaron su máxima expresión con el sufragio universal, garantizado a mediados de ese siglo; y finalmente, los derechos sociales, como el acceso público a la seguridad social, que en democracias como la mexicana aún no están consolidados. Sólo la garantía plena de estos tres derechos permitiría hablar de ciudadanía, de acuerdo con Marshall.
El siguiente capítulo del libro pone en cuestión precisamente este modelo de Marshall. La realidad es más compleja que la teoría, de acuerdo con Fraser y Gordon, pues hacen ver que en la mayoría de los países –México, incluido- existen enormes dificultades para conciliar los derechos políticos con los derechos sociales. La desigualdad impide la universalidad de los derechos sociales, como evidentemente ocurre en un país donde la mitad de los habitantes viven en pobreza extrema. Tenemos derecho a elegir, sí, pero no la capacidad para cambiar nuestras condiciones de vida.
En este punto, hay una coincidencia con el libro “México al inicio del siglo XXI…”, de acuerdo con la reseña de Ziccardi, pues este texto aborda precisamente distintas visiones sobre los problemas de este país para pasar de la transición electoral (año 2000) a un sistema democrático completo o satisfactorio. De acuerdo con la autora, Aziz Nassif presenta 7 grandes dilemas de la democracia mexicana:
1. ¿Qué sigue después de haber logrado los derechos electorales mínimos?
2. ¿Cómo hacer compatibles nuestras instituciones democráticas con los hábitos de cultura política?
3. ¿La democracia debe cubrir sólo reglas, o también valores?
4. ¿Es posible el equilibrio entre una economía de mercado y el sistema democrático?
5. Si la respuesta a la pregunta anterior fuera afirmativa, ¿cómo resolver las tensiones que esa economía provoca?:
Enfrentamiento entre globalización y culturas locales.
La multiculturalidad.
Los acomodos de la gobernabilidad y la ciudadanía.
6. ¿Por qué la desafección ciudadana?
7. ¿Cómo opera la massmediatización de la sociedad?
El libro coordinado por Aziz Nassif analiza los problemas de la democracia mexicana desde 3 ámbitos: el político-institucional, en el que está pendiente una reforma de estado, para garantizar que las reglas e instituciones estén basadas en los consensos más amplios; el de la ciudadanía y el corporativismo, que en México desafortunadamente todavía van de la mano, en el marco de una ciudadanía frágil; y el de las políticas públicas, limitadas por la decreciente función reguladora del Estado y la devastadora desigualdad a la que nos enfrentamos.
La democracia mexicana es, entonces, procedimental. Este libro concluye que todavía falta mucho para lograr una sociedad civil libre y activa, autónoma y valorada políticamente. Y es en los ámbitos político-institucional y el de la ciudadanía, donde ubicaría conceptualmente los problemas de México para garantizar los derechos sociales a todos sus habitantes.
Otro elemento importante es la forma en que las crecientes migraciones, así como todas las consecuencias de la globalización, impactan sobre el concepto de ciudadanía.
El ciudadano ya no es el que nació y creció en un mismo sitio toda su vida. La esencia local y nacionalista que antaño adquiría ese vocablo, se contrapone con la convivencia de distintos grupos étnicos. Al respecto sé que existe abundante literatura, pero sólo mencionaré algunas ideas del artículo “Ciudadanía hermenéutica (Un enfoque que rebasa el multiculturalismo de la aldea global en la sociedad del conocimiento)”, de Jorge Aguirre Sala (2009). El autor propone ir más allá de la pluriculturalidad (que no rebasa el relativismo), para rescatar el concepto de la hermenéutica como la fusión de los horizontes de significatividad, es decir, la preservación de la identidad individual, enriquecida con la comprensión del Otro. No se trata sólo de tolerar al Otro, como propone el multiculturalismo. No. La base es reconocer nuestros prejuicios, para reconocer el horizonte de lo que nos resulta significativo. Sólo así podría lograrse la tan mencionada “asimilación” de otras culturas en la propia, pero no para integrar a los Otros a Nosotros, sino para formar juntos una nueva cultura que responda o vaya en armonía con nuestro proyecto individual y social. Y reconstruir ese proyecto será sin duda necesario.
El tema es extenso, por lo que sólo cabrá mencionar una última coincidencia. En el libro "The citizen debates. A reader" de Gershon Shafir, se menciona la crítica que el feminismo académico ha venido construyendo alrededor de la ciudadanía (nuevamente, citando la reseña escrita por Alberto Aziz Nassif). Es decir, ésta ha sido una construcción social ligada íntimamente al patriarcado. O al menos así surgió. La ciudadanía es por excelencia una cualidad o condición de lo público, mientras que las mujeres –como se sabe- estuvieron durante siglos confinadas o condenadas al mundo de lo privado, ese espacio que alcanzó su máximo esplendor a partir de la tradición liberal.
La exaltación del hogar y la idea del espacio privado como la piedra angular de la sociedad, le fue vendida a hombres y mujeres. Y a éstas se les convenció de que era la tarea que naturalmente les correspondía, y que no era tarea menor ¡ni más ni menos que educar y formar a los individuos que construirían mejores sociedades! Y efectivamente, no es tarea menor. De hecho, es crucial. Pero ya se ha evidenciado y documentado durante décadas que esa labor no pertenece naturalmente a las mujeres ni a los hombres.
La división entre lo natural y lo social ya ha quedado bien clara, gracias al feminismo académico. Entonces ¿qué falta para alcanzar una ciudadanía incluyente, en la que el género no sea un factor de marginación?
Iris Marion Young, citada por Kathleen Jones, en el texto de Shafir, critica la concepción universalista de la ciudadanía, que obviamente no ha incluido a las mujeres. Lo cierto es que el feminismo ha dejado en evidencia la necesidad de replantear todo lo político, lo que tiene que ver con la polis (según el concepto de Platón). Esta necesidad va en perfecta concordancia con el consenso que se ha alcanzado respecto al tema, en los últimos años: la urgencia de extender, de alguna manera, el concepto de ciudadanía (ciudadanía universal, no sólo masculina). En palabras de Aziz Nassif, de “imaginar nuevas membresías que sean capaces de substituir las comunidades debilitadas” y de fortalecer a la sociedad civil, de manera que todos los miembros se sientan identificados con el Otro. Sólo así, observa, las ideas de igualdad y libertad serán suficientemente atractivas para todos.
jueves, 29 de julio de 2010
El panorama se comienza a aclarar

Inicio clases a partir de la semana del 16 de agosto. La fecha se movió 2 semanas, pues en la página web de la Universidad decía que la fecha de inicio era el 2 de agosto. Pero ya voy viendo que hay que tener flexibilidad en esto, y que cada centro de investigación maneja sus propias fechas. Así que no hay que estresarse.
La gran incógnita ahora será si obtengo la beca del Conacyt. Circula por ahí el ¿mito? de que es más fácil conseguir becas para estudiar un posgrado nacional, que en el extranjero... pero ya veremos. Todo dependerá de los fondos asignados y de cuántas personas estemos finalmente inscritas.
Ya arreglé el que será mi lugar de trabajo en casa y estoy muy contenta. Comienzo a confirmar que soy una nerd en toda la extensión de la palabra, o será que estas vacaciones han sido más largas de lo que esperaba y ya no sé qué hacer.
Hoy, al ir a la Universidad, confirmé también que el camino desde mi casa es corto. Hago sólo 30 minutos, con todo y tráfico. Además me gustan esos rumbos... es extraño cómo los ciudadanos nos encariñamos con ciertas áreas de la ciudad, o nos dan buena vibra. O no sé qué pasa, pero me agrada mucho el trayecto.
Cuando venía de regreso, estaba pensando en lo pequeña que me sentía, dentro de mi carrito, conduciendo en medio de ríos de tráfico. Tanta gente, tantos sueños. Y todos nos creemos importantes.
miércoles, 28 de julio de 2010
Aspirante a estudiante de doctorado

Estoy como en el limbo. Se supone que el próximo lunes comenzarán mis clases del doctorado. Pero aún no hay certeza de nada, pues se me ha informado que las actividades probablemente comiencen más tarde. Todavía no he recibido las instrucciones para inscribirme, pero confío en que me las enviarán pronto.
Pero por ahora decidí abrir este blog, con el objetivo de divertirme... ¡claro! ¿si no, para qué? Y bueno, también sería bueno ofrecer tips o información útil a algunas personas que estén deseando estudiar un doctorado. Espero que mis vivencias les comuniquen algo, o por lo menos les hagan sentir algo... La verdad es que cuando estuve buscando una orientación para decidirme a emprender esta aventura, hallé paupérrima información en Internet, por lo menos en español. Todo lo que hay está en inglés. Blogs y foros muy buenos, principalmente. Y es todo.
Estoy muy emocionada con el inicio de esta nueva etapa de mi vida (y vaya que es etapa, ¡es de tiempo completo!). Esto significó haber renunciado a mi trabajo... dejar una vida laboral de más de 10 años, oh, sí. Pero no hay que tener miedo. Lo mejor de la vida son los cambios, y hay que actuar pensando que éstos serán positivos. Después de los 30 años, no todo está dicho. Y me lo voy a demostrar.
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